Este es solo un apelo a los amables lectores que si bien terminamos siendo un círculo "virtual" para solicitar a alguno información sobre Maureen (Ligeramente Frizante), cuyo último post conocido fue de una gran nostalgia y tristeza, hasta su blog ya desapareció.
Alguién tiene idea si está bien?
lunes 30 de junio de 2008
Los placeres de la vida moderna
Quién me conoce bien sabe que soy muy irónica, este post tiene mucho de ironía y de cosas extrañas.
Cerca de mi casa están haciendo un edificio nuevo, por fortuna en Italia los edificios generalmente son al máximo de 5 pisos, al menos en las cercanías de lo que es el depa donde vivimos, esto es una ventaja pues puedo ver aún las lindas montañas como cuando en México subía a la azotea a tender y en días de sol esplendido y poca contaminación -increíble pero si aún hay días así en Cd. de México- y veía el bellísmo Popo y hasta a su mujer, e incluso también al atravesar el puente de la Lomas Verdes en el Estado de México para llegar al lugar donde trabajé por más de 5 años.
El chiste es que la dichosa construcción implica una serie de ruidos que si bien en parte son muy molestos, hay uno en particular que aún no sé que es, pero a mí me evoca al sonido de la campana de la basura cuando llegaban a anunciar que prepararamos nuestras bolsitas y obvio las moneditas de propina a depositar en la lata colgada en el camión, o el bote de plástico.
Varias veces ya me ha sucedido que escucho ese ruido y me viene el instinto de empezar a recolectar rápidamente mis bolsitas antes de que el camión se vaya; la realidad llega a mí al recordar pos que no estoy allá.
Otro de esos momentos que uno no piensa que extrañará, es cuando pasa el carrito de los camotes, al menos en mi ex-colonia aún pasaba! solo el hecho de pensar en el placer en un camote o un platáno con la lechera chiquita, el ruido nefasto para anunciar su presencia ahora me falta.
Y qué decir de los señores fuertes, ingeniosos, deshinibidos del GAAAAASSSSSSSS, que dulcemente te despertaban sábados o domingos (¿) -si nosotros en México trabajamos hasta los domingos- a las 7 de la mañana con su dulce voz, que en los momentos que uno se quedaba sin gaasss y vivías solo, el escuchar su vocecita era una bendición.
Otra cosa que extraño mucho de mi vida moderna en chilangolandia son los diversos medios de transporte, y es que como diría mi buen amigo Pasto, yo diario me daba mis "baños de pueblo" pues estoy negada a manejar no se me dá, entonces mis medios de transporte eran desde el maravilloso metro que es muy eficiente y te das cuenta ya cuando vives otras realidades, muy limpio y sus trenes están como nuevos, los microbuses que pasan a cada rato y los taxis que siempre encuentras alguno "libre"; en mi pueblo bicicletero hay a veces un taxi, los camiones tienen un horario fijo que normalmente no es el que te conviene y si bien los trenes son eficaces a pesar de lo que digan los italianos, lo que no ayuda son los horarios, basta decir que la semana pasada tuve que ir a un curso a una ciudad "cercana" que si con el tren directo que tuve la fortuna de encontrar a la hora que necesitaba partir hice 45 min, al regreso no tuve tanta suerte y esos 45 minutos se convirtieron en dos trenes y el metro para llegar a mi destino final en 2 horas y media, lo mismo que si hubiera ido en auto y regresado a la hora "pico", claro, como en el DF. A veces si bien me daban "aventón" prefería mi medio de transporte público pues hacia mucho menos tiempo y esos momentos los aprovechaba para dormir, comer, leer, maquillarme, etc.
Otra cosa que me falta son los mercados "decentes" si, aquí los hay, pero la variedad de frutas y verduras, el modo de colocarlos, los olores, los colores son una cosa inigualable en mi país, quiero despertar en fin de semana e ir al mercado por mi litro de jugo de naranja a precios módicos (aquí una "spremuta de arancia el jugo pues te puede costar 3 euros en un vasito normal), mi cocktail de frutas o mi papaya fresca y grandota que no me cueste 10 euros y este dura e insípida.
Quiero levantarme en domingo e ir a almorzar, esa hora en la que si bien no es desayuno tampoco es comida, pero involucra platillos de ambos momentos y vas a medio día o más tarde y son aún almuerzos! ¿porqué tengo que ir a la fuerza a comer a las 12:30 y además reservar mi lugar si no, olvidalo! comes en casa.
Quiero pensar que es domingo, el único día en realidad que tengo para salir a donde sea, y poder meterme todo el día al super, al centro comercial, a cualquier lugar que se me ocurra y que todo este abierto! Qué si quiero ir al cine a las 11:00 a.m. puedo ir, que si quiero palomitas frescas a esa hora, las hay, que si quiero comer tacos, tortas o ir a un restaurante francés, italiano, mexicano o chino a media noche a cenar lo puedo hacer y no tendré ni qué decir: aún se puede entrar y cenar?
Quiero una tiendita d ela esquina que este abierta desde muy temprano hasta muy tarde en horario contínuo!
Quiero poder pedir un café para llevar; pedir la mitad de mi abundante comida que dejé para llevar; quiero sentarme a tomar café americano por horas aunque se enfrié y que me vuelvan a servir otras mil veces más y me siga costando como si fuera uno.
Quiero ir al gym a las 6 de la mañana o poder ir a las 10 de la noche y que ún este abierto, aquí lo abren si bien me va, a las 9 de la mañana unos días, otros a las 12:00 y cierran a las 10:00 ó 9:00 p.m. que en época de calor hay unos olores, que mejor no vas.
Quiero ver los puestecitos de la calle en parques, plazas, afuera de la iglesia donde me pueda comprar un helado, unas papas con chile, un elote, un hot cake, un hot dog o un maravilloso raspado de rompope o una "monjita" .
Quiero ver bailes, mimos, escuchar música, cantos en domingos sin incluir a los típicos "indios" de quién sabe donde que hay por estas zonas en lugares turísticos vendiendo sus discos y medio bailando.
Cuando agarra la nostalgia hasta los mínimos detalles, te parecen cosas indispensables para vivir, hasta tener tiempo para leer un blog, para escribir o no mentar la madre poque tu internet no es prodigy y las lineas aquí son nefastas, la burocrácia más y puedes estar incomunidado quien sabe por cuantos años luz más.
Cuando menos te das cuenta terminas añorando todo aquéllo que en cierto momento te parecia de lo más molesto o todo aquéllo que era normal hacer y que ahora ya no puedes ni hacer o tener con esa facilidad.
El cambio de vida sigue siendo aún díficil, para que extrañe los microbuses, creo que si estoy grave!
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